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QUÉ HACEMOS


El Hospice acompaña en Casa (Programa Hospice en Casa),  en el Hospital (Programa Hospice en Hospital), y en la Casa del Hospice (Casa de la Esperanza).



EL ENFERMO Y SU FAMILIA

Cuando una persona padece una enfermedad avanzada e incurable, sus seres queridos también sufren. Por esta razón es que el Hospice acompaña a los enfermos y a su familia como una unidad.

La realidad compleja de la persona muriente y su familia, requiere las habilidades diversas de un equipo que se esfuerza por:


    1. Escuchar al enfermo en sus necesidades existenciales.
    2. Atender a sus necesidades desde sus recursos espirituales, en este particular momento existencial que representan la enfermedad y la próximidad de la muerte.
    3. Acompañar a la familia a vivir el dolor que suscita la enfermedad de su familiar y el duelo ante la muerte.











Los enfermos terminales también pueden ser admitidos al Hospice por un período en el cual se pueda controlar los síntomas que presentan mayores dificultades o bien albergarlos por corto tiempo para permitir una pausa a la familia que vela por su cuidado.
Así, en los programas del Hospice también se tiene en cuenta a los que ayudan, quienes, en su afán de asistir, no prestan atención a sus propias necesidades.

Cómo cuidamos al enfermo
Nuestro lema: “sirvan al enfermo con el mismo amor de una madre por su único hijo enfermo y
como el Espíritu Santo les sugiere” (San Camilo de Lelis).
El Hospice pone especial énfasis en:

Acompañar:
A través del Hospice, las personas con enfermedades terminales y sus familias están directamente involucradas en la toma de decisiones y en la ayuda a la persona querida, acerca de cómo y dónde quieren pasar el resto de sus días. Aportando los recursos que hagan falta.

Coontrolar el dolor y otros síntomas frecuentes

Uno de los mayores temores de los enfermos terminales se refiere al dolor. En un Hospice, cualquier paciente que tiene un problema asociado al dolor u otros síntomas, es tratado en tal sentido.

Respetar la dignidad de la persona
El Hospice ayuda a las personas enfermas a enfrentarse con la soledad, el aislamiento y el temor al abandono; facilita procesos de reconciliación consigo mismo, con los demás y con Dios.
El Hospice reconoce y alienta la importancia de la dimensión espiritual de la persona. Los enfermos y su familia pueden compartir así, sus sentimientos religiosos con: los agentes de pastoral y los sacerdotes del Hospice o con sus propios ministros según su credo.

Los enfermos:
-son amados y cuidados de modo que sienten que son todavía importantes para los demás,
-se responden a sus preguntas con respuestas honestas y compasivas,
-se los estimula a que expresen lo que piensan y lo que sienten.

Vivir la vida plenamente
El Hospice ayuda al enfermo a lograr la armonía espiritual, física y emocional de modo que puedan estar concentrados en vivir su vida tan plenamente como les sea posible. Se los incentiva a que permanezcan activos por todo el tiempo que puedan, en actividades que disfrutan. Además, que aprendan cosas nuevas, que hagan cosas que siempre hayan querido hacer y que se concentren en la calidad de vida de manera íntegra.

Incentivar el cuidado en el hogar
Cuando cabe la posibilidad, la familia o los amigos cuidan a los enfermos en sus hogares, rodeados del ambiente familiar y sus seres queridos.
El Hospice colabora con el cuidado en el hogar ayudando a los enfermos a crear lazos más estrechos y enriqueciendo sus vidas. Esto también ayuda a familiares y amigos a perder ellos mismos el miedo a la muerte.

Brindar una casa, una familia
Cuando la persona muriente no tiene familia, o ésta no se encuentra en condiciones de brindar el apoyo mínimo, ofrece el espacio y el cuidado necesario en esta etapa de su vida.

Trabajar en Equipo
En razón de la complejidad de la etapa de enfermedad avanzada, es difícil que una sola persona pueda brindar toda la ayuda a un enfermo en su última fase. Es por esta razón que el Hospice realiza un acercamiento en equipo de trabajo. Esto significa que un equipo con habilidades diversas trabaja por el bien del enfermo y su familia. El equipo está formado por enfermeros, agentes pastorales voluntarios, médicos especializados en cuidados paliativos, trabajadores sociales, médicos psiquiatras, sacerdotes y ministros extraordinarios de la comunión. Para el cuidado y acompañamiento nocturno, contamos con las Hermanas Siervas de María – Ministras de los Enfermos (enfermeras consagradas). Los voluntarios realizan tareas diversas: escuchan, confortan, asisten, gestionan y realizan los servicios generales tales como preparar alimentos, limpieza y mantenimiento.

Enseñar a familiares y amigos
Aquellas personas que proveen cuidados a enfermos en sus hogares, pueden ser especialmente entrenados en:
-dar la medicación.
-ayudar a los pacientes a movilizarse y a permanecer lo más activos posible.
-escuchar y responder a las necesidades de los pacientes.
-tomar ciertas medidas ante ciertas situaciones específicas.

Ayuda siempre disponible
Los familiares o amigos que dan ayuda en el domicilio pueden llamar en todo momento y un miembro del Hospice les dará el soporte que requieran. La atención telefónica es un instrumento muy importante para el seguimiento de los enfermos y sus familias.

Brindar seguimiento en duelo
A pesar de que el Hospice va preparando a familiares y amigos para la futura pérdida de un ser querido, a menudo se necesita apoyo adicional. El Hospice ayuda a las personas durante su duelo cuando es necesario.



 



Hilarión de la Quintana 2125 (1636) Olivos, Buenos Aires, Argentina -4795-1449 - hospicesancamilo@fibertel.com.ar